miércoles, 28 de septiembre de 2016

¡Ni el SÍ ni el NO!


Clase de Toráh. Habíamos explorado distintas imágenes que estaban arraigadas en la mentalidad israelita y cómo ese trasfondo nutre nuestra comprensión de la persona, obra, muerte y resurrección de Cristo. "Profesor, ¿entonces Jesús es un Cordero o un León?"--me atreví a cuestionar. Todavía recuerdo su cara cuando hice la pregunta. Cerró sus ojos con solemnidad, se llevó su mano derecha a la cabeza y guardó silencio por segundos que parecieron una eternidad. Estaba analizando sinceramente su opinión.
"No es una o la otra. Son ambas"--respondió con sabiduría.
Cuando uno dedica parte de su tiempo a estudiar la teología bíblica, se da cuenta que las preguntas que incluyen la letra "o" tienden a ser reduccionistas, simplificaciones extremas de verdades profundamente complejas. Cercenar el misterio a solamente dos posibilidades es, con frecuencia, una mala manera de hacer teología. En la Biblia coexisten puntos aparentemente opuestos en una preciosa tensión equilibrada.
Por estos días en los que peleamos por nuestra posición frente al plebiscito por la paz, los cristianos, como suele ser natural, tratamos de tener una posición basada en el texto bíblico. Hace poco un amigo puso unos versos bíblicos en su muro para respaldar su tendencia de voto, y en los comentarios decenas de personas citaron otros versículos ¡para respaldar la posición opuesta!
¿Qué hace uno frente a esa encrucijada?
Abrazar ambas realidades.
La Biblia habla de la justicia de Dios y de su perdón, del juicio y de la misericordia, de la necesidad de restauración y de la absolución completa de las culpas, del hecho que el culpable no debe quedar impune y que el perdón también es una forma de justicia en la que se absorbe la deuda del agresor. Algunos afirman que la gracia es injusta, pero eso no es cierto. Vean la cruz: la justicia no recayó sobre nosotros, sino sobre Jesús. ¡La gracia es justa! En la cruz se ve tanto la ira como el amor de Dios. No es una cosa o la otra, son ambas.   
Es un tremendo error pensar que si citamos más versículos, entonces nuestra posición frente al plebiscito será más bíblica. Ni el SÍ ni el NO tienen la respuesta absoluta. En la vida, como en la Biblia, coexisten verdades y realidades que nos manifiestan la complejidad de nuestras decisiones, de lo que somos y de quién es Dios. Lo único que está claro en todo este tema es que la democracia es imperfecta, porque simplifica un tema tan complejo como un conflicto armado de décadas a una pregunta que tiene la "o".
No sé qué va a ganar, pero no cometamos el error de pensar que una posición es bíblica y la otra no, o que una va a dar la respuesta y la otra no. Ambos lados tienen sus fortalezas y sus debilidades. Y el problema es que nos toca escoger solamente una de las dos...
Pero lo que sí tengo claro es que no podemos pensar que Dios está más a favor de una que de la otra.
Es absurdo tratar de encapsular a Dios en una casilla de votación.
No pretendamos que una palabra de dos letras encerrará y revelará la totalidad del Misterium Tremendum ante el que todo el Universo se postra, por el cual la totalidad de la vida se sostiene, por quien Su Palabra todo lo que existe, visible o invisible, llegó a ser. Ni el SÍ ni el NO contienen la Verdad. Por eso creo que aquí la cuestión no es quién sabe más versículos bíblicos, sino que podamos elegir a conciencia.
¡Cuanta sabiduría necesitamos!


©MiguelPulido

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