viernes, 13 de febrero de 2015

Por qué no voy a predicar sobre Las 50 Sombras De Grey?


Un buen lugar para empezar a hablar del controversial tema de la posición de los cristianos frente al estreno de la película Las 50 Sombras De Grey es una palabrita extraña: polisemia. ¿Qué significa? La polisemia es el estudio de los distintos sentidos que puede tener una misma palabra según el contexto. Una sola palabra puede tener muchos significados. Hablemos, por ejemplo, de la palabra “mundo”. Según el contexto donde encontremos esta palabra en la Biblia, puede referirse a la Creación, o a los seres humanos, o a un colectivo de personas, o al sistema de pecado que gobierna nuestro entorno.
He escuchado que muchos dicen que no debemos ver Las 50 Sombras De Grey porque así nos estamos haciendo parte del mundo.
¿Qué quieren decir con eso?
Presumiblemente se están refiriendo a que estamos abrazando el sistema de pecado que gobierna en nuestro entorno. En términos simples, según ellos, al ver esa película estamos dejándonos contaminar por el pecado.
Ahora, el problema de esta visión es que supone que “el mundo” es algo que está fuera de nosotros, que es externo. Pensamos que el pecado es algo de lo que tenemos que blindarnos, que el contacto con eso que está fuera de nosotros nos va a alejar de Dios. Por eso muchos prefieren aislarse, porque si no se contactan con “el mundo” todo estará bien.
Pero seamos honestos: todos podemos ser amigos de “el mundo”, del sistema de pecado que gobierna en nuestro entorno, en la soledad de nuestro cuarto, detrás de un computador.
Pecamos sin salir de nuestra casa.
Muchos han visto, pensado, imaginado o hecho cosas del nivel de Las 50 Sombras De Grey sin haber leído el libro ni haber visto la película.
Como cristianos, tendemos a ser torpes frente a las respuestas que damos cuando se presenta una película como estas. Porque una persona puede que no vaya a ver Las 50 Sombras de Grey, pero ve pornografía constantemente en su celular. ¿Sirve, honestamente, prohibir ver esta película? Es decir, ¿es una solución de fondo? La verdad es que los que quieran ir a verla, van a verla con o sin el permiso del pastor, líder o encargado de la iglesia.
(Apresuro a decir esto: no me malinterpreten. No estoy diciendo que la solución sea decirle a los chicos que vayan y la vean. Sigan leyendo, porque creo que el problema va en otra dirección)
Esta semana leí el testimonio (no sé si verídico o no) de una jovencita que leyó el libro y vio esa historia. Era una chica cristiana que confesaba con dolor cómo Las 50 Sombras De Grey habían arruinado su vida. Después de tener contacto con ella, había querido experimentar lo que mostraba. Se metió en relaciones tóxicas, que incluían terribles rutinas de sadomasoquismo, y entró en una profunda depresión porque nada saciaba su apetito sexual. Sin importar si este testimonio es real o no, creo que el temor de los que somos pastores de jóvenes es que esta historia llegue a ser verdad en cualquiera de nuestros chicos o chicas.
Entonces, tenemos que hacer una pregunta: ¿Fueron Las 50 Sombras De Grey lo que arruinó la vida de esta jovencita?
Y es aquí donde tenemos que ir despacio.
Porque el movimiento como funciona este testimonio es fundamental.
El problema de esta jovencita no fue lo que entró en ella, sino lo que salió de ella. Su problema estaba en el corazón. En el centro de su alma estaba amasando la lujuria, la sexualidad desordenada, y Las 50 Sombras De Grey alimentaron eso que ya estaba en ella. Más que contaminarla, la impulsaron. Su problema no estaba fuera de ella, sino dentro de ella misma.
Jesús tenía razón cuando dijo que nada externo es lo que contamina al hombre, sino “es lo que sale de su interior lo que lo contamina” (Marcos 7:20, NTV).
¡El problema está en el corazón, no en Las 50 Sombras De Grey!
Tú y yo sabemos que podemos anhelar muchas cosas que son completamente opuestas a Dios. No hablo solo de la lujuria, hablo del orgullo, de la mentira, del odio. Y buscamos cosas que alimenten esas suciedades de nuestro ser. Si, por ejemplo, queremos venganza por una situación, si nuestro corazón clama por saciar odio, naturalmente buscamos personas que nos alimenten en ese sentido, escuchamos música que exalte el rencor y vemos todas las películas de odio que encontremos en el mercado. Naturalmente no nos inclinamos al perdón, a buscar la paz, a buscar la reconciliación. ¿Te ha ocurrido?
He pasado suficiente tiempo con mis propias luchas como para darme cuenta que mi corazón es muy traicionero. Con muchas más frecuencia de la quisiera, mi ser se inclina a abrazar el sistema de pecado que gobierna mi entorno. Sé que mi corazón no desea lo que el corazón de Dios desea. A veces tengo momento en los que sí, pero no son la gran mayoría.
Por eso sé que tengo que tomar ciertas precauciones. Sé que la lujuria también quiere apoderarse de mi vida, así que trato de no exponerme a libros, eventos, personas o películas que alimenten esa maldad que hay en mí. No necesito ver o leer Las 50 Sombras De Grey. Sé que soy débil, y no le quiero fallar a mi Señor. No quiero que mi vida la gobiernen los deseos de mi corazón…quiero que la gobierne Jesús. No me tengo que exponer a factores externos que detonen la maldad de mi alma.
Es una cuestión de sabiduría y auto-preservación.
No tengo que alimentar mi suciedad con más suciedad.
Así que por esa razón no voy a predicar sobre Las 50 Sombras De Grey. El mayor problema de los chicos y chicas con los que trabajo (como ocurre conmigo) no está en lo que les rodea, sino dentro de ellos mismos.
Ellos no necesitan un cambio en la cartelera de cine, necesitan un cambio de corazón.

Y si su corazón es transformado por Jesús, naturalmente lo que leerán/verán será diferente.

©MiguelPulido

3 comentarios:

CamiloAndresFlorezz dijo...

Muy Bueno...

Carlos Parra dijo...

De acuerdo. Pero tambi'en existe algo que se llama responsabilidad personal. Yo era asi ( y de pronto lo sigo siendo). Una persona que TODO se lo deja a Dios, de pronto porque ella misma no ha encontrado la manera de desarrollar su responsabilidad personal y su sensatez. Asi como hay gente que ve "Grey" y se somete a ese tipo de comportamientos, o el que ve superman y se tira del balcón, asi hay otros que pueden verla y no van a hacer algo semejante.

Mi punto: debemos de dejar estar mirando para el cielo todo el tiempo y pedirle a Dios que guie CADA UNA de nuestras acciones y tomar un poco de responsabilidad personal (que ejercitada da como resultado la sensatez) y poner de mi parte. De esa manera no ocupo a DIOs cada segundo de mi vida (porque mi corazón es traicionero) y yo hago MI parte. Amo a DIOS, pero dejarle TODO en sus manos me parece que es una mala razón para caminar con el. Yo era igual, no daba un paso sin el, y me vine a dar cuenta (despues de mucho dolor y sufrimiento) que no podia dar un paso sin el porque me sentia TAN INCAPAZ en mis propias posiblidades que necesitaba todavia a mi papa que me diera la mano para cruzar cada calle.

Estoy seguro que hasta el mismisimo DIOS le diria a uno..."te amo, pero hasta un exceso de mi es malo..."

Carlos Parra dijo...

mejor dicho. SI yo soy una persona que no puedo ver una simple pelicula o que soy demasiado impresionable, ahi si, pidale a Dios que le ayude a solucionar sus propios problemas internos, para que asi ud no tenga que estar evitando CADA cosa del mundo. De lo contrario me va a tocar irme a vivir de ermitaño a una montaña o encerrarme en un convento para no entrar en contacto con las cosas "del mundo", o sino voy a pecar. Ahi, en ese caso, es mas sensato mirar para adentro que mirar para arriba.