jueves, 10 de mayo de 2012

La Voz De Los Mártires: Una Breve Reflexión En Apocalipsis 7:13-15



Entonces uno de los ancianos me preguntó:
—Esos que están vestidos de blanco, ¿quiénes son, y de dónde vienen?
—Eso usted lo sabe, mi señor —respondí.
Él me dijo: —Aquéllos son los que están saliendo de la gran tribulación;
han lavado y blanqueado sus túnicas en la sangre del Cordero.
Por eso, están delante del trono de Dios, y día y noche le sirven en su templo;
y el que está sentado en el trono les dará refugio en su santuario.
(Apocalipsis 7:13-15)


La palabra que traducimos como “tribulación” se refiere a sufrimientos, dificultades, dolores. Es una palabra que se ha utilizado en repetidas ocasiones en el mensaje que se le dio a las iglesias. Varias veces se honra a las iglesias por la realidad de tribulación que atraviesan. Ser cristiano en el primer siglo en medio del Imperio Romano no era agradable. La tribulación era una realidad conocida por ellos. Cada uno a su manera atravesaba por momentos de sufrimiento. Así que seguramente Juan no se está refiriendo a un período de tiempo específico que tendrá por título “la gran tribulación”, sino que se refiere a esos sufrimientos constantes que laten junto a la realidad de ser iglesia.
En un sentido, la gran tribulación es una constante.
Este primer asunto nos da una perspectiva inesperada sobre la relación entre Jesús y el sufrimiento. Las personas con vestido blanco no están quejándose en contra de Cristo ni están renegando por la vida tan dura que les ha tocado; sencillamente adoran. Se unen a la Creación entera para exaltar al Rey. Aunque han pasado momentos de gran tribulación tomaron la opción de la adoración, no de la recriminación.
Una de las historias que mejor ilustra esta perspectiva se encuentra en el libro de Hechos. La historia nos dice que los discípulos habían sido llenos del Espíritu Santo. El evangelio se estaba expandiendo con una facilidad inesperada. Había miles y miles de convertidos. Incluso se cuenta que Pedro era reconocido por el poder que tenía para sanar: aún la gente esperaba que la sombra de Pedro los tocara para ser sanados. Todo esto, por supuesto, enfureció a la élite religiosa de los judíos. ¿Cómo era posible que unos pescadores estuvieran trastornando el mundo por medio del mensaje de Jesús?
Así que decidieron amenazarlos.
Sin embargo, los discípulos seguían adelante.
Entonces, los azotaron, los hicieron sufrir. Detonaron una tribulación. Y es allí donde nos encontramos con el verso 41 del capítulo 5:

Así, pues, los apóstoles salieron del Consejo, llenos de gozo por haber sido considerados dignos de sufrir afrentas por causa del Nombre (de Jesús)

¿Cómo una persona puede tener esa actitud?
¡¿Gozoso por sufrir?!
¿Qué tiene el Nombre que lo hace tan especial?
Me parece probable que parte del problema en comprender cómo se puede adorar o estar gozosos en medio de las situaciones de tribulación tiene que ver con nuestra falta de comprensión de quién es Jesús. (Dicho sea de paso, no estamos hablando de ser masoquistas que agradecen cualquier dificultad–muchas de las cuales, nosotros mismos nos las buscamos–, sino de estar en capacidad de sufrir por Jesús). Quizás él no significa para nosotros lo mismo que significó para los discípulos. No es muy común ver una persona que tenga tal grado de pasión como uno de estos hombres. Lo que debería ser cotidianidad de la vida cristiana se nos hace una reacción extrañísima.
Permítanme ilustrar lo que entiendo por medio del siguiente ejemplo.
Imaginen algo que les gusta hacer mucho. Puede ser un deporte o un pasatiempo; algo que les apasione. En mi caso, una de las cosas que me ha apasionado es la música. Recuerdo cuando empecé a estudiar guitarra. Pensé que iba a ser más fácil. Empecé por la acomodación de las manos. En principio costaba hacer la técnica correcta. Después comencé a hacer escalas. Poco a poco, mis dedos empezaron a doler. Les salieron callos. Lo que yo no sabía era que eso formaba parte del proceso natural de aprender guitarra. En ese punto me tuve que preguntar si valía la pena seguir. Algunos guitarristas dicen que ese es el punto crítico: o sigues o renuncias; o reniegas o perseveras. Lo que marcará la diferencia es el porqué haces las cosas. Cuando hay algo más, estás dispuesto a seguir. Entonces, puedes ver más allá del dolor. Sabía que el dolor sería momentáneo, pero que llegaría a la meta que me había propuesto: tocar guitarra.
Había una pasión más allá del dolor.
Si miramos la relación con Cristo y el dolor desde esta perspectiva más amplia, es probable que lleguemos a la pregunta si Cristo, en últimas, vale la pena para nosotros. Porque nada que valga la pena no va a costar esfuerzo. Estaremos dispuestos a ir por encima de esos momentos difíciles cuando sabemos que hay algo más al final del camino. El dolor es parte de la vía, no el final del camino. Cuando hay algo más que es digno, no nos centraremos en el dolor. De hecho, estaremos contentos por ese dolor, porque sabremos que, de alguna manera a veces misteriosa, nos indicará que vamos por buen camino, tal como el guitarrista sabe que está haciendo bien los ejercicios correctamente cuando le están saliendo callos en los dedos.
Pero esto no es algo que se demuestra solamente cuando estás frente a frente a la muerte o cuando el dolor no es una opción. Se elige mucho antes: en la vida cotidiana. Porque no vas a querer morir por alguien con el que no estás dispuesto a vivir. Hay un principio que todos reconocemos: es en el momento de la muerte donde nos damos cuenta sobre qué es lo realmente importante en nuestra vida. Así que, si eres inteligente, inviertes tu vida en eso va a ser el eje de tu vida y, en consecuencia, te va a hacer una persona diferente.
Estas personas no sufren para ser más santos, lavarse la ropa y ganar el favor de Dios. Sufren porque ya tuvieron el favor de Dios en la muerte del Cordero. No sufren para ganar; sufren porque ya ganaron.

La gratitud es el sello característico de los que probaron la Gracia.

©MiguelPulido

1 comentario:

Evangelio Bogotá dijo...

Aún mejor que el anterior!!!!.....Me tomaré el atrevimiento de publicarlo en mi blog!........" Porque no vas a querer morir por alguien con el que no estás dispuesto a vivir" VAle mucho la pena!.