sábado, 15 de octubre de 2011

Un Buen Mal Momento


In Memoriam: Steve Jobs

Como todos lo sabemos, en días pasados Steve Jobs murió. Él fue el genio creador de Mac, Pixar y otras organizaciones que son referente de la tecnología. Empezando en el garaje de su casa, creó todo un imperio revolucionario de innovación y creatividad. Algunos se han atrevido a afirmar que su muerte es, prácticamente, el fin de una era.
Personalmente, la noticia de su muerte me produjo un extraño sentimiento de desasosiego: ¿habrá alguien que pueda seguir adelante con los avances que él llevó a cabo? Creo que es esa sensación cuando un gran hombre o mujer dejan nuestro planeta. No tienes que haberlos conocido personalmente para saber que dejarán un vacío. Habrá que preguntar qué sentimiento hubo cuando murieron Da Vinci, Mozart, Einstein, Galileo, Aristóteles, La Madre Teresa y Gandhi.
Aunque había tenido la oportunidad de ver el discurso de Jobs en la Universidad de Stanford (uno de los videos más visitados en Youtube durante la semana anterior), no pude evitar volverlo a ver. Esta vez traté de extraer más conscientemente la profundidad de las palabras y la experiencia de este hombre.
Hubo algo del discurso que me llamó poderosamente la atención.
Jobs estaba contando sobre el crecimiento de Mac. Era una empresa vanguardista, innovadora, creativa y económicamente pujante. Por supuesto, esto implicaba toda una serie de manejos administrativos complejos. Ya no se trataba del proyecto de un par de amigos. Ahora tenían que tener una junta directiva, empleados, administradores, etc. A causa de los giros burocráticos que conllevó el crecimiento empresarial, Jobs terminó por ser despedido.
¡Lo echaron de su propia empresa!
Pero lo que más me llamó la atención fue las palabras que utilizó Jobs para describir ese momento: “fue lo mejor que me hubiera podido haber pasado”. Porque esa situación llevó a Jobs a empezar de ceros. Esta pérdida (de trabajo) lo llevó ante una nueva ola de creatividad. Su capacidad de innovación tomó otra bocanada de aire. Recomenzó.
Esta nueva etapa en la vida de Jobs terminó por convertirse en lo que hoy en día es Pixar, la primera empresa en hacer animaciones digitales en tercera dimensión. En otras palabras, gracias a esta situación, hemos podido ver películas como Wall-E, Monsters Inc., Cars, Los increíbles. Gracias a Jobs no sólo tenemos un computador personal, sino una forma totalmente distinta de ver las películas animadas. Es gracias a que a Jobs lo echaron de Mac que todos sabemos lo que significa la frase “al infinito y más allá”[1].
Un mal momento terminó por convertirse en algo bueno.
Jobs tuvo un buen mal momento.
Por supuesto, no fue algo de lo que se dio cuenta el mismo día que lo despidieron. Necesitó volverá comenzar. Tomó tiempo. Y, en el intermedio, tuvo que tomar la decisión de no quedarse en el mal momento. Sólo después de un proceso es que pudo descubrir los beneficios que trajo esa situación compleja y, seguramente, dolorosa. Llegar a concluir que fue lo mejor que le pudo haber pasado requirió de la perspectiva privilegiada que da el mirar hacia el pasado.
Siempre funciona así.
Cuando nos ocurren cosas malas, siempre estamos ante una encrucijada. Si eres cristiano, el asunto es aún más complejo, porque casi de forma natural va a surgir la pregunta: “¿por qué Dios permite esto? ¿No que los que aman a Dios todas las cosas les ayudan para su bien?”. Es una verdad bíblica. Así que, ¿cómo es que se cumple?
Quizás podamos aprender un poco de una experiencia como la de Jobs. Estoy casi seguro que esa es una verdad que se puede entender sólo después de que hemos dejado pasar el tiempo. No es fácil de discernir cuando todavía tienes en tus manos la carta de despido, o cuando la tinta del diagnóstico médico aún está fresca, o cuando todavía el olor del hospital está incrustado en tu ropa, o cuando las palabras dolorosas aún resuenan con fuerza, o cuando las heridas no han sanado. Es difícil ver la bondad de Dios en medio de los malos momentos.
Pero podemos darnos tiempo.
¿Quién sabe? La creatividad a veces surge de los escenarios menos pensados. Pixar sólo existió después de Mac. Y sólo después del tiempo Jobs nos enseñó algo muy real: los momentos difíciles tienen la posibilidad de convertirse en oportunidades extraordinarias, que, de otra manera, no veríamos con tanta facilidad. En el fondo del abismo sólo hay dos posibilidades: o quedarte ahí o empezar a subir.
La Biblia no promete que no nos van a pasar cosas malas; por el contrario, las asegura. Nuestra esperanza es que Dios es capaz de encaminar las malas situaciones hacia el bien. Aunque no siempre sabremos cómo funciona o en qué momento las cosas comienzan a mejorar, tenemos la confianza en que, al mirar hacia atrás, podremos ver cómo los malos momentos terminan por ser escenarios de la acción divina. En las malas también podemos ver a Dios.
Así que déjame invitarte a darte tiempo.
No juzgues demasiado pronto.
Tú también puedes tener un buen mal momento.   

©MiguelPulido


[1] Aunque creo que esta aclaración sobra, esa es la frase característica de Buzz Lightyear, uno de los muñecos protagonistas de la película Toy Story.

2 comentarios:

Chriotavo dijo...

Ohhh Miguei... tengo la leve impresión de que estás leyendo a Berkeley???....

Miguel Pulido dijo...

Cristian Gustavo, te equivocas en tu leve impresión. ¿Por qué lo crees?