In Memoriam: Steve Jobs
Como todos lo sabemos, en días
pasados Steve Jobs murió. Él fue el genio creador de Mac, Pixar y otras
organizaciones que son referente de la tecnología. Empezando en el garaje de su
casa, creó todo un imperio revolucionario de innovación y creatividad. Algunos
se han atrevido a afirmar que su muerte es, prácticamente, el fin de una era.
Personalmente, la noticia de su
muerte me produjo un extraño sentimiento de desasosiego: ¿habrá alguien que
pueda seguir adelante con los avances que él llevó a cabo? Creo que es esa
sensación cuando un gran hombre o mujer dejan nuestro planeta. No tienes que
haberlos conocido personalmente para saber que dejarán un vacío. Habrá que
preguntar qué sentimiento hubo cuando murieron Da Vinci, Mozart, Einstein,
Galileo, Aristóteles, La Madre Teresa y Gandhi.
Aunque había tenido la
oportunidad de ver el discurso de Jobs en la Universidad de Stanford (uno de
los videos más visitados en Youtube durante la semana anterior), no pude evitar
volverlo a ver. Esta vez traté de extraer más conscientemente la profundidad de
las palabras y la experiencia de este hombre.
Hubo algo del discurso que me
llamó poderosamente la atención.
Jobs estaba contando sobre el
crecimiento de Mac. Era una empresa vanguardista, innovadora, creativa y
económicamente pujante. Por supuesto, esto implicaba toda una serie de manejos
administrativos complejos. Ya no se trataba del proyecto de un par de amigos.
Ahora tenían que tener una junta directiva, empleados, administradores, etc. A
causa de los giros burocráticos que conllevó el crecimiento empresarial, Jobs terminó
por ser despedido.
¡Lo echaron de su propia empresa!
Pero lo que más me llamó la
atención fue las palabras que utilizó Jobs para describir ese momento: “fue lo
mejor que me hubiera podido haber pasado”. Porque esa situación llevó a Jobs a
empezar de ceros. Esta pérdida (de trabajo) lo llevó ante una nueva ola de
creatividad. Su capacidad de innovación tomó otra bocanada de aire. Recomenzó.
Esta nueva etapa en la vida de
Jobs terminó por convertirse en lo que hoy en día es Pixar, la primera empresa
en hacer animaciones digitales en tercera dimensión. En otras palabras, gracias
a esta situación, hemos podido ver películas como Wall-E, Monsters Inc., Cars,
Los increíbles. Gracias a Jobs no sólo tenemos un computador personal, sino una
forma totalmente distinta de ver las películas animadas. Es gracias a que a Jobs
lo echaron de Mac que todos sabemos lo que significa la frase “al infinito y
más allá”[1].
Un mal momento terminó por
convertirse en algo bueno.
Jobs tuvo un buen mal momento.
Por supuesto, no fue algo de lo
que se dio cuenta el mismo día que lo despidieron. Necesitó volverá comenzar. Tomó
tiempo. Y, en el intermedio, tuvo que tomar la decisión de no quedarse en el
mal momento. Sólo después de un
proceso es que pudo descubrir los beneficios que trajo esa situación compleja
y, seguramente, dolorosa. Llegar a concluir que fue lo mejor que le pudo haber
pasado requirió de la perspectiva privilegiada que da el mirar hacia el pasado.
Siempre funciona así.
Cuando nos ocurren cosas malas,
siempre estamos ante una encrucijada. Si eres cristiano, el asunto es aún más
complejo, porque casi de forma natural va a surgir la pregunta: “¿por qué Dios
permite esto? ¿No que los que aman a Dios todas
las cosas les ayudan para su bien?”. Es una verdad bíblica. Así que, ¿cómo
es que se cumple?
Quizás podamos aprender un poco
de una experiencia como la de Jobs. Estoy casi seguro que esa es una verdad que
se puede entender sólo después de que
hemos dejado pasar el tiempo. No es fácil de discernir cuando todavía tienes en
tus manos la carta de despido, o cuando la tinta del diagnóstico médico aún
está fresca, o cuando todavía el olor del hospital está incrustado en tu ropa,
o cuando las palabras dolorosas aún resuenan con fuerza, o cuando las heridas
no han sanado. Es difícil ver la bondad de Dios en medio de los malos momentos.
Pero podemos darnos tiempo.
¿Quién sabe? La creatividad a
veces surge de los escenarios menos pensados. Pixar sólo existió después de
Mac. Y sólo después del tiempo Jobs
nos enseñó algo muy real: los momentos difíciles tienen la posibilidad de
convertirse en oportunidades extraordinarias, que, de otra manera, no veríamos
con tanta facilidad. En el fondo del abismo sólo hay dos posibilidades: o
quedarte ahí o empezar a subir.
La Biblia no promete que no nos
van a pasar cosas malas; por el contrario, las asegura. Nuestra esperanza es
que Dios es capaz de encaminar las
malas situaciones hacia el bien. Aunque no siempre sabremos cómo funciona o en
qué momento las cosas comienzan a mejorar, tenemos la confianza en que, al
mirar hacia atrás, podremos ver cómo los malos momentos terminan por ser
escenarios de la acción divina. En las malas también podemos ver a Dios.
Así que déjame invitarte a darte
tiempo.
No juzgues demasiado pronto.
Tú también puedes tener un buen
mal momento.
©MiguelPulido
[1] Aunque creo
que esta aclaración sobra, esa es la frase característica de Buzz Lightyear,
uno de los muñecos protagonistas de la película Toy Story.
2 Preguntas, Comentarios, Críticas:
Ohhh Miguei... tengo la leve impresión de que estás leyendo a Berkeley???....
Cristian Gustavo, te equivocas en tu leve impresión. ¿Por qué lo crees?
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