jueves, 19 de mayo de 2011

No Necesariamente, Doctor Hawking


Un escrito como este es quijotesco por varias razones: Primero, el Doctor Stephen Hawking es un genio de la física, mientras que yo soy un teólogo que está esforzándose por terminar su especialización. Segundo, Hawking tiene acercamientos muy complejos y desarrollados al Universo, mientras que mi conocimiento de la física es básico. Tercero, Hawking tiene sus ideas plasmadas en varios libros que ha escrito con la ayuda de una máquina que le ayuda a expresarse a pesar de su incapacidad física, mientras que este es un pequeño escrito limitado que pretende responder a una de sus fascinantes propuestas.

Sin embargo, tengo que escribir.

Porque el Doctor Hawking y yo no estamos de acuerdo, aunque estamos en exactamente el mismo terreno: las creencias.

Durante los últimos meses el Doctor Stephen Hawking ha dado dos declaraciones[1] que han levantado toda una serie de reacciones, tanto de ateos como de creyentes. Él dijo que no creía que (1) Dios existiera y que (2) hubiera vida después de la muerte. Lo dijo porque la leyes de la física mostraban que el Universo podía provenir de la Nada (lo que quiera que eso signifique) y porque pensaba que el cerebro es como una máquina, la cuál deja de funcionar al momento de la muerte.

Ahora bien, no pienso que la forma de contestar a esto sea reprendiendo demonios y diciendo que el Doctor Hawking tiene una enfermedad porque Dios mismo lo ha castigado. ¿Quién puede determinar eso? Otra salida tampoco es decir “La Biblia lo dice, yo lo creo y no importa nada más”. ¡Eso es ir en contra de la Biblia misma! Si creo que la Biblia es verdad, entonces debo tratar de entender porqué eso que dice es verdad.

La pereza mental y el fanatismo irracional no debe estar en la agenda cristiana.

Probablemente tendremos mejor resultado analizando la lógica interna del argumento y sus implicaciones.

El método científico es una de las grandes banderas del racionalismo y de la edad moderna. Este método sostiene que el Universo es una eterna cadena de causa-efecto. Por lo tanto, guarda dentro sí toda una serie de leyes que lo hacen funcionar. Así, por ejemplo, existe la ley de gravedad: si tiro una manzana al cielo, esta va a caer. Entonces, al estudiar el Universo, lo que el método científico pretende hacer es observar estos fenómenos, interpretarlos, formar una hipótesis, repetir esa hipótesis, comprobar la hipótesis y, por último, generar una teoría. Por eso es que hablamos de leyes: procesos incesantes que se repitieron, se repiten y se repetirán. Simplificando al extremo: si lanzo la manzana 300 veces hacia el cielo y cae al suelo 300 veces (¡pobre manzana!), entonces puedo notar que la gravedad es un hecho: la ley de la gravedad impera en el Universo.

(¿Enredado? Trata de leer un libro de física).

Bajo los parámetros del método científico, tenemos que comprobar lo que decimos. La ciencia se ciñe a lo medible, observable, repetible y cuantificable. Se da por sentado que este es un Universo cerrado que funciona en una única vía.

Lo maravilloso del aporte del Doctor Hawking es que ha llevado el método científico a un nuevo nivel. Él desarrolló las implicaciones de la teoría de la relatividad de Einstein, de tal forma que trató de buscar el origen del Universo y del Tiempo. Observó cómo funcionan las leyes de la física en el Universo y cómo estas se relacionan con el Tiempo y el origen de todas las cosas. Hace un tiempo él pensaba que era posible que existiera Dios, pero hace poco dijo que lo único que existía detrás de lo que vemos es la Nada.

Es en este punto donde debemos asumir una realidad.

Tanto Hawking como nosotros estamos maniatados.

Cuando vamos a la pregunta detrás de la pregunta detrás de la pregunta, llegamos al punto de algo que no se puede comprobar. Por el método científico no se puede llegar hasta aquello que va más allá de lo medible, observable, repetible y cuantificable. Por eso la ciencia no se encarga, por ejemplo, de los sentimientos que produce la ley de la gravedad en las personas. Ella no puede llegar a eso.

El método científico, por naturaleza, tiene un límite:

el de la naturaleza misma.

Ahora, eso es bueno y malo para los que nos consideramos cristianos. Es bueno porque sabemos que la ciencia no tiene la última palabra para explicar todos y cada uno de los fenómenos del Universo, los cuales van más allá de los fenómenos puramente físicos (o si no pregúntaselo a una novia despechada por el abandono de su novio). Hay realidades que van más lejos de lo que podemos ver. Los científicos lo saben. Pero también el límite del método científico es malo porque tampoco nosotros podemos comprobar la existencia de Dios científicamente. La Biblia sí dice que la majestuosidad, la complejidad, el misterio y la maravilla de la Creación nos habla de la existencia de un Creador. Sin embargo, eso no implica que el estudiar una flor nos llevará a comprobar la existencia de Dios.

La Creación nos da un indicio[2] de la existencia de Dios.

Hawking concluyó que el Universo fue generado por la Nada. Nosotros creemos que fue generado por Dios. En cualquiera de los casos estamos sobre el terreno de las creencias. Él interpretó los indicios de una forma; nosotros lo interpretamos de otra.

Así que mi respuesta a la idea de Hawking de que el mundo fue hecho de la nada y que no existe nada después de la muerte es:

“No necesariamente, Doctor Hawking.

Depende de su comprensión de los indicios.

Depende de cómo interprete la realidad.

Pero si usted dice que este Universo sigue siendo ‘el Gran Diseño’[3], entonces tal vez esté más cerca de un Dios que de la Nada. Porque todo diseño implica el trabajo de la mente de un Diseñador. Y la Nada, según la entendemos, no tiene mente. Porque la Nada es precisamente eso: nada”.


©MiguelPulido



[1] Pueden ver un pequeño reportaje de ellas en http://www.semana.com/wf_Buscador.aspx?Buscar=stephen%20hawkings

[2] Para un estudio más detallado sobre el tema de los indicios o argumentos a favor de la existencia de Dios, sugiero la lectura de: KELLER, Timothy. En Defensa De Dios: Creer En Una Época De Escepticismos. Bogotá: Norma. 2009. Pp. 129ss.

[3] El libro publicado por Hawking más recientemente

3 comentarios:

Jovanni Caballero dijo...

Que buen aporte Migue,¿Cómo sabe Hawking que despues de la muerte no hay nada? ¿Cómo sabemos nosotros que despues de la muerte hay algo?

MAPC dijo...

EL TEMA ES DE FE:
El caso cristiano: Tener fe en un Dios omnipotente. Indemostrable por la ciencia. Tendre que dar cuentas de mi vida. Cielo ó Infierno.

El caso Hawhings: Tener fe en la nada omnipotente. Indemostrable por la ciencia. No tendre que dar cuentas de mi vida. Nada después de morir.

El problema es que estan al 50% cada una de las anteriores, son VERDAD o MENTIRA.

Hay una persona que dijo Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino es por mí, y tuvo la gentileza de dejarse matar por esa afirmación, pidiéndo: Padre perdónalos porque no saben lo que hacen.

Anónimo dijo...

¿Y Dios no hizo la creación de la nada? Es decir, de nada creado, ¡De Él mismo lo hizo! Que es todo.