viernes, 1 de abril de 2011

¿Dónde Está Dios?


Si te has enterado de las noticias en los últimos días, sabes que el mundo posa sus ojos sobre Japón. Tras un terremoto de proporciones devastadoras nunca, ese país está haciendo frente a una posible masacre nuclear. La planta de Fukushima está ardiendo como una caldera puesta a las brasas. ¡Está fuera de control! Como si la desolación que dejó la tragedia natural no fuera suficiente, los niveles de radiación están afectando la vida de aquellos que están tratando de hacer algo para evitar una catástrofe aún mayor. De hecho, muchos de ellos ya enviaron cartas a sus familias pidiéndoles que afrontaran con gallardía la muerte inminente de ellos. La radiación se está tragando a estos seres humanos.

Si te consideras ateo, entonces no tienes ningún problema con estas cuestiones. No te preocupa si Dios hace o no hace algo, porque para ti él no existe. En realidad, esta es una cuestión que tenemos que afrontar los que creemos en el Dios de la Biblia.

Porque creemos que sí hay un Dios.

Y, además, según la Biblia, es amor.

Así que, ante este panorama, los cristianos nos preguntamos: ¿Dónde está Dios? ¿Por qué permite este tipo de cosas? ¿Cómo muestra su amor en esta situación?

Para tratar de responder estas preguntas (porque no creo que podamos responder estas preguntas completamente), debemos hacer un viaje hasta el lugar donde vivieron nuestros primeros ancestros: el Edén. El paraíso era un lugar donde todo guardaba un equilibrio adecuado. Todo estaba en orden. La Creación era perfecta. Y allí Dios le dice al ser humano que puede comer cualquier fruto de los árboles, excepto de uno.

Dios le ofreció al ser humano la posibilidad de elegir.

Porque amar sin poder elegir no es amar.

Dios nos dio la capacidad de elegir algo distinto a él. Si eso te parece injusto, entonces piensa en una relación matrimonial. ¿Cómo sabemos que alguien ama a otra persona? ¿Cuándo le dice que la ama? No necesariamente; todos conocemos a personas que dicen amar a alguien, pero en realidad no lo hacen. ¿Cómo se muestra el amor? ¿Cuándo se entregan regalos? No necesariamente; todos hemos dado regalos por compromiso, pero no por amor. Entonces, ¿cómo sabemos cuando alguien realmente ama a otra persona? Cuando lo demuestra; cuando elige hacer de otra persona su prioridad; cuando decide hacer de esa relación algo exclusivo: nadie más va a ocupar el lugar que sólo esa otra persona ocupa.

Amar es escoger. Significa tomar la decisión de eliminar todas las otras opciones para dedicarte a una sola. Así que la pregunta que los primeros humanos se tuvieron que hacer fue: ¿Escogemos a Dios o tomamos cualquier otra opción?

Todos sabemos lo que ocurrió.

Cuando el ser humano le da espalda a Dios, tiene que asumir las consecuencias de sus elecciones. Y dentro de esas consecuencias encontramos que la relación con el orden creado es alterada (Gn 3:18-19). La tierra ya no sólo sería el surgimiento de la vida, sino el destino de la muerte. El hombre y la naturaleza ya no tendrían una relación adecuada, sino dolorosa. El equilibrio había sido quebrado.

Por eso, mi punto de vista sobre estas catástrofes me lleva a pensar que es una demostración que algo no está bien. No creo que se trate del juicio de Dios a una nación (nadie puede determinar eso, a menos que, claro, sea Dios). Más bien lo veo como un recordatorio de una humanidad que sufre las consecuencias de elegir un camino diferente al establecido. Y eso, por supuesto, no se refleja sólo en un terremoto; mira los índices de asesinatos, de robos, de abortos, de alcoholismo, de drogadicción, de padres que abusan de sus hijos, de hijos que odian a sus padres. Observa tu entorno; te darás cuenta que las peores catástrofes ocurren diariamente.

Hemos elegido a alguien más: nosotros mismos.

Por eso la cruz es tan importante para los cristianos. Porque, en la cruz, Dios decidió tomar sobre sí toda nuestra culpa y echársela sobre él. El amor de Dios se manifestó en el Calvario. Dios decidió amarnos; nos eligió. La Vida se entregó por nosotros. No escogió las respuestas facilistas o románticas. ¡Dios murió! ¿Eres consciente de esa verdad?

El latir del corazón Eterno cesó por un momento de la historia.

¿No es ese un amor inentendible?

Así que la próxima vez que te preguntes dónde está Dios, te invito a echarle un vistazo al Calvario. Allí, Dios le demostró que el pecado no tenía la última palabra.

En la cruz, el Creador nos mostró que todavía hay chance de volvernos a él.

En la cruz, Jesús manifestó que la renovación de la creación se había inaugurado.

En la cruz, Dios permitió la injusticia más horrible para darnos una segunda oportunidad.


Pregúntale. Él entiende nuestra situación.

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