jueves, 10 de marzo de 2011

Carta De Un Demonio A Su Sobrino (Por Un Aprendiz) 2


C.S. Lewis es uno de mis escritores favoritos. Me declaro sincero admirador de sus reflexiones brillantes, claras y sorprendentemente entendibles. Ojalá la humanidad volviera a ver a un genio como él.

“Cartas De Un Demonio A Su Sobrino” (Screwtape Letters) es uno de sus clásicos. Es un compendio de cartas (imaginarias) que un demonio le envía a otro para enseñarle el arte de ser demonio. Simplemente es una obra genial.

No pretendo hacer una copia de lo que él hizo en ese libro. No considero que mi escritura—todavía escueta—toque los talones de una expresión tan brillante como la de Lewis. Este, más bien, es un escrito en honor a él e inspirado por su genio. Es mi idea, a la colombiana, de cómo sería una carta de Escrutopo (el demonio mayor en la obra de Lewis) a Orugario (su apreciado sobrino) en el año 2011. Este es mi segundo experimento de una carta de un demonio a su sobrino


Cambios Sutiles


Mi querido Orugario:

He observado un punto débil en el odiado grupo de bípedos parlanchines (te reitero: no me gusta llamarles “humanos”, porque ese título les da un sentido de dignidad inmerecida) que se declaran seguidores de nuestro Enemigo. Si lo aprendemos a utilizar, creo que nos va a servir de gran ayuda. Daremos un golpe maestro: ellos creerán que están haciendo lo correcto, pero no es así. Son tan tontos que pueden dedicar su vida a cosas tan simples y, al mismo tiempo, pensar que son lo más esencial. El punto débil al que me refiero es el famoso tema de “la realización”.

¿Has observado cuánto se han desgastado en tratar de establecer una doctrina sobre el tema?

¡Estamos dando en el blanco!

Esos indeseables bípedos se preocupan por instaurar un principio absoluto sobre todo. Les gusta legislar y sistematizar cada una de sus realidades. Así se sienten seguros. Sin embargo, al tratar de organizar su vida dentro de ciertos parámetros establecidos pierden su esencia. No se dan cuenta que el Enemigo los diseñó de tal forma que no tienen que predecir todo, no tienen que tener una respuesta para todo; están diseñado para el misterio. ¡Pero les hemos hecho creer que el misterio es una realidad indeseable! ¡Qué gran golpe fue imponerles esa necesidad (por lo demás, irreal) de control! Los hemos hecho creer que necesitan tener el control. Les instauramos una idea tan simple (que, dicho sea de paso, al comienzo me pareció estúpida) como esa, pero creció como la levadura; de tal forma que ahora generan toda una serie de literatura, conferencias, videos y demás con el propósito de tener el control. Así, han desviado completamente su atención del verdadero foco: el Enemigo.

Olvidaron que es él quien, de hecho, está en control. (Odio aceptarlo, pero esa es la realidad).

En fin, no nos detengamos en esos detestables puntos; más bien, vayamos a la esencia de la práctica. Paso a explicarte, entonces, la idea que tengo en mente.

Lo único que debemos hacer es desviar la mirada del Enemigo. Aunque es la única verdad que los asquerosos bípedos deberían anhelar, es muy fácil desviar su mirada de ello; sobretodo si le pones etiquetas religiosas o “nobles” a aquello que es secundario, pero que ellos, a la larga, establecerán como primario. Por ejemplo, puedes hacerlo pensar que lo más importante es conocer la voluntad del Enemigo, en lugar de conocerlo a él. Tal vez suene noble (y, seguramente, en principio lo sea), pero si establecemos esa idea como un absoluto, entonces habremos dado un paso gigantesco. Porque, tarde o temprano, pensarán que el Enemigo no es una persona a la cual conocer, sino sólo una ser al cual consultar. Así que dedicarán su vida a buscar sus designios, pero no a adorar su persona. ¿Notas la diferencia? Parece un cambio muy sutil, pero sigue siendo muy útil. Y si a esto le adicionas una pequeña pizca de egoísmo y orgullo, tendrás un poderoso coctel: ellos querrán conocer cómo encaja el Enemigo en sus planes; en lugar de buscar cómo ellos encajan en Sus planes.

Ilusiónalos también con el futuro. Llévalos a gastar su energía en un lugar que no existe y un espacio que nunca va a existir: lo que está por delante. (Nosotros no entendemos muy bien esa idea, porque no estamos involucrados en el mismo concepto de “tiempo” que ellos tienen; pero, por lo pronto, confía en lo que te estoy indicando). Es llamativo ver cómo se preocupan (en otras palabras, se ocupan previamente) y, en alguna medida, se sienten orgullosos por eso. Hemos logrado que crean que preocupación es sinónimo de responsabilidad, olvidando así que la responsabilidad que el Enemigo quiere es que se ocupen con diligencia de lo que está ante ellos, es decir, el hoy. Así pues, si logras que piensen que su realización está en algún lugar del futuro, tendrás éxito. Has que piensen que si llega eso (lo que quiera que sea) que anhelan, entonces se sentirán completos. Porque olvidarán que pueden encontrar su realización en el Enemigo. Hazlos pensar que siempre les va a faltar algo diferente al Enemigo. Se sentirán insatisfechos y, a la vez, confusos, lo cual—si lo utilizamos correctamente—puede llevarlos a renegar del Enemigo. Sentirán que él es injusto y que no es bueno. Y aquí se cumplirá el propósito que estamos persiguiendo: se alejarán de Aquello que en realidad siempre han necesitado. ¡Oh magnífica ironía de los cambios sutiles!

Ten cuidado, Orugario, la efectividad de este plan está en la sagacidad, en el ingenio, en la perspicacia, en tu pericia para ser sutil. Mientras actúes con más sigilo, mejor. Pero está siempre alerta. Por alguna razón que desconozco el Enemigo siempre está dispuesto a amar a esos asquerosos animales pensantes, aún cuando ellos le han dado la espalda. ¡Eso que él llama Gracia no tiene la menor lógica!

Tenme al tanto de tus progresos.


Tu cariñoso tío,

ESCRUTOPO

1 comentario:

MANGU dijo...

Bueno; es emocionante e importante saber que desarrollamos pasión y una creatividad por manifestar los motivos de Dios. Pues animo que en este sentir, no se pierdan las prioridades al encontrarse cada vez más con el tiempo transcurrido.
Se Miguel la constancia de la humildad como lo demuestras hoy; para que el conocimiento no llegue en determinado momento aplastar con tu pluma el desconocimiento de otros; mostrando la insensibilidad y la indiferencia hacia Dios, de un corazón religioso o en marcos cristianos emergentes..... Donde caen muchos con el tiempo.
El éxito de C.S. Lewis es que tuvo objetivos de Dios, con una estética propia y marcando su sello de creación de Dios "dependencia". El tiempo dirá que en tus escritos haya coherencia; con tu obediencia y persistencia en el amor de Dios. C. S. Lewis un genio por obedecer a Dios, un sabio por escoger la salvación en Cristo Jesús, un maestro de la letras y la literatura por saber reproducir y hacer una reelectura del evangelio de la Salvación.
Carpe Diem MIguel Angel y buena marcha en tu peregrinaje. MANGU