viernes, 7 de mayo de 2010

Carta De Un Demonio A Su Sobrino (Por Un Aprendiz)


C.S. Lewis es uno de mis escritores favoritos. Me declaro sincero admirador de sus reflexiones brillantes, claras y sorprendentemente entendibles. Ojalá la humanidad volviera a ver a un genio como él.

“Cartas De Un Demonio A Su Sobrino” (Screwtape Letters) es uno de sus clásicos. Es un compendio de cartas (imaginarias) que un demonio le envía a otro para enseñarle el arte de ser demonio. Simplemente es una obra genial.

No pretendo hacer una copia de lo que él hizo en ese libro. No considero que mi escritura—todavía escueta—toque los talones de una expresión tan brillante como la de Lewis. Este, más bien, es un escrito en honor a él e inspirado por su genio. Es mi idea, a la colombiana, de cómo sería una carta de Escrutopo (el demonio mayor en la obra de Lewis) a Orugario (su apreciado sobrino) en el año 2010.

La Importancia De Los Términos/Palabras


Mi querido Orugario:

Siempre me ha llamado la atención que los asquerosos bípedos parlanchines (no me gusta llamarles “humanos”, porque el título les da un dignidad inmerecida) piensen que sus ideas son nuevas; que siempre están progresando. Mientras no descubran que toda su historia es una eterna espiral de conocimiento reciclado, todo está bien. Síguelos haciendo creer que sus ideas son “revolucionarias”, “modernas” e “innovadoras”. El simple uso de esos términos los hace creer que no necesitan de nadie, excepto de sí mismos. De esta forma lograremos que se alejen más y más de la humildad—virtud necesaria para un acercamiento sincero al Enemigo—, y los imbuimos poco a poco en el sentido característico de aquellos que pertenecen a Nuestro Padre de Las Profundidades: el Orgullo.

Este es un bien preciado que no debes permitir que se aparte de la odiada Iglesia. Evidentemente, no me refiero a las edificaciones que han hecho los bípedos parlanchines, sino a la misteriosa realidad que fundó el Enemigo. ¿Puedes creer que diga que esos repugnantes seres son Su Cuerpo? Tengo que admitir que uno de los mejores golpes que hemos dado es hacerles creer a esos infelices bípedos que la “Iglesia” es el “salón donde nos reunimos los fines de semana”. ¡Es brillante! De esta manera logramos que dejen de centrar su atención en lo realmente importante y utilicen todo su esfuerzo en solucionar sandeces: se preocupan más por las estructuras que por las personas. ¡Oh preciosa simplicidad! No pudimos prever todo el éxito que nos iba a traer. Todo se fue dando de una forma tan natural que parecía una estrategia absolutamente organizada: empezaron a discutir por el tipo de comida que se podía ingerir; después, por la manera correcta de vestir; luego, por la forma como la liturgia se debía dirigir; y así sucesivamente. A estas alturas, nuestro deseo se cumple con una facilidad inaudita: ante la más mínima diferencia, cada quien abre su propia “iglesia”. Ellos piensan que eso les da libertad—y se glorían de ello—, pero no han descubierto que al abrir “iglesias” paulatinamente están dejando de ser Iglesia. ¡Brillante! ¿No te parece?

Por eso debemos acallar todas las voces que claman por la Unidad.

Hemos ideado un plan para ello. Pero ¡ten cuidado! Es tan sencillo que puede tornarse peligroso para nuestros propósitos.

Debes lograr que esas voces sean calificadas como “herejes”. Aquí es donde los términos juegan un papel esencial. Si logras hacerlos creer que una herejía es un pensamiento contrario al de ellos, entonces habrás llevado el plan a feliz término. Sin embargo, si alguien descubre que una herejía, en realidad, es aquello que va en contra de La Biblia (perdón por utilizar una palabra tan repulsiva), entonces estaremos en un gran lío. Porque se darían cuenta que el “hereje” en realidad no es un hereje, sino que sus propias acciones en pro de la división son herejías. Eso haría que estuvieran cerca del arrepentimiento, lo cual los conduciría al Enemigo. ¡Eso sería terrible!

La clave, lo reitero, es alejarlos de la humildad.

Mientras sigan creyendo que el arrepentimiento es solamente un primer y único paso, y no una constante de la vida cristiana, podemos estar tranquilos.

Por otro lado, hazles creer que lo más importante es descubrirse a ellos mismos, de tal forma que aparten su mirada del Enemigo. Así tendremos varias ganancias: (1) tendrán un sentido de decepción desesperante al ver que no pueden ser todo lo bueno que pretenden (o aparentan) ser; (2) cada pequeño progreso los hará creerse superiores a los demás, y así se alejarán de la repulsiva idea de amar al otro como a ellos mismos; (3) creerán que lo importante es ser líder y no siervo; (4) y, por último, ¡no se descubrirán nunca a sí mismos!, ya que la única forma de hacerlo es cuando centran su atención completa en el Enemigo. Creo que este punto tiene que ver con esa extraña idea que Él tuvo de crear a esos aberrantes bípedos a Su Imagen. Parece lógico: la única forma de saber cómo es realmente la imagen es mirando de quién es imagen. ¡Semejante idea encierra un extraño y poderoso misterio! Por eso es esencial que los hagas dejar de ver lo obvio (que para ellos “obvio” es sinónimo de “básico”, y “básico” es sinónimo de “estúpido”, y “estúpido” es sinónimo de “indeseable”), para que se centren en lo “profundo”. Esa es una palabra muy importante para ellos, y un gran logro para nosotros: por disociación simple hemos logrado que al ir explorando lo más “profundo” se alejen de lo más obvio, es decir, de lo que quiere el Enemigo.

En síntesis, haz que se centren en los términos menos importantes—y que se peleen por defender su posición al respecto—, para que así se alejen de lo que realmente importa. Las peleas de este tipo son un arma que debemos aprovechar. Eso hará que se alejen los unos de los otros. Y al alejarse entre ellos, se alejarán del Enemigo.

Sin embargo, ¡mantente alerta! El Enemigo está utilizando algunos “herejes” para que trabajen por la Unidad de la Iglesia. Creo que Su Padre sigue respondiendo la oración que hizo en Getsemaní la noche antes de que lo crucificáramos.

¡No entiendo porqué le importan tanto esos mugrientos bípedos!

Tu cariñoso tío,

ESCRUTOPO

4 comentarios:

Juliana Leon dijo...

Migue Me Fascina Tu forma de escribir !! Y me encanta este artículo
Esta muy bueno
T.K.MM

Anónimo dijo...

Es excelente este articulo. Lo felicito Miguel. Edward Leal

Sara dijo...

a veces no sé como decribir lo qe siento cuando leo cosas tan bacanas..
me quedo sin palabras..
muy bueno migue.. muy muy bueno :D

DAVID LOZADA dijo...

Migue... veo que estan alimentando tu hego por medio de tantos halagos... Que triste que todos estos buenos escritos terminen haciendo de ti un hombre lleno de orgullo.
Eeeeeeeeeeeeeeeee... mentiras Miguelon... usted es un duro parcero y me alegra mucho ver como va evolucionando con cada escrito.
DAVID LOZADA