jueves, 15 de octubre de 2009

Sin Genitales Pero Con Gracia

La historia del encuentro entre Felipe y el eunuco la encontramos en Hechos 8:26-40. Se nos cuenta que Felipe está en el desierto y ve un carro. El Espíritu le indica que se acerque a dicho carro. Allí, se encuentra con un eunuco etíope que venía de Jerusalén y estaba leyendo una porción del libro de Isaías. El problema es que no entendía lo que ese texto significa, pero Felipe le explica el evangelio de Jesús a partir de allí. El hombre ahora tiene luz sobre lo que quiso decir el profeta. Al proseguir su camino, entonces, se encuentran con un pequeño pozo en el que Felipe bautiza al eunuco. Tras esto, Felipe sale de escena y el eunuco sigue su camino.

Este escueto esbozo sirve para que recordemos la historia, pero en ningún sentido busca simplificar su profundidad. De hecho, quisiera detenerme en unos detalles que hacen de esta historia un destello de gracia en medio de un sistema hostil.

En los imperios de la antigüedad se expandió la práctica de tener eunucos dentro de la corte del rey (la historia de Daniel y sus amigos así lo atestigua). Los eunucos eran hombres capturados por el imperio, a los cuáles castraban para que sirvieran a la realeza del país dominante. Les amputaban los genitales básicamente por dos razones:

1. Así demostraban su absoluta superioridad sobre los derrotados. Según esta idea, al quitarles los genitales les quitaban su virilidad, hombría, masculinidad y orgullo. En sus cuerpos llevarían la marca que les recordaría quién mandaba.

2. Por lo general, los eunucos servían en el Harem del rey[1] o a alguna mujer que tenía alguna influencia política. El quitar los genitales de estos hombres, entonces, era una certeza, según se creía, de la fidelidad (sexual y en todo sentido) que estos esclavos iban a tener para sus amos.

Aunque tenemos la tendencia a pensar que el término ‘eunuco’ es elegante, la realidad es que era una existencia fundamentaba en la amputación de la genitalidad e identidad del hombre. Para esa cultura, estos eunucos eran menos hombres. Eran los perdedores, los cuidadores de mujeres, los ‘sin-genitales’.

Este eunuco—de quien no sabemos ni siquiera el nombre—que se encuentra con Felipe cuida los tesoros de la Candace, la reina de los etíopes. Es un estilo de ministro de hacienda, pero eunuco al fin y al cabo. Cuidaba los tesoros, pero su dignidad como hombre seguiría por siempre amputada.

Y hay un detalle más.

Era un medio-prosélito. Lo inferimos porque el texto dice que había subido a Jerusalén para adorar (Hch 8:27). Además, estaba leyendo un rollo de Isaías. Era un extranjero que hacía parte de la religión judía. Sin embargo, al estudiar las leyes judías acerca de las personas que tenían algún tipo de mutilación genital, vemos que su aceptación dentro del círculo social y religioso era limitada (cf. Dt 23:1). Su característica física no hacia posible un completo acercamiento a quienes compartían la fe que profesaba y, en últimas, su acercamiento a Dios también estaba limitado por el hecho de ser eunuco. El tener los genitales mutilados no le permitía pertenecer a la asamblea de Dios. Las leyes al respecto eran claras.

Este es el hombre al que Felipe le anuncia el evangelio de Jesús:

Cuidador de tesoros, sin genitales y judío a medias.

Pero en el camino, Felipe y el eunuco encuentran un lugar con agua.

Agua.

Entonces el eunuco hace una pregunta: “¿Qué impide que sea bautizado?”.

El bautizo era un rito común en el mundo judío. No era una ceremonia exclusiva de los cristianos. De hecho, existía antes de Jesús y por eso es que él se bautiza. El bautizo es una práctica que, como lo dice Juan, es propia de aquellos que se arrepienten y quieren cambiar su estilo de vida. El bautizo demuestra externamente un cambio que ha ocurrido en el interior. Pero también es un acto de identificación y afiliación a cierta predicación. Quien quería pertenecer a cierto grupo de los judíos, debía bautizarse como una muestra del deseo de ser parte de dicho grupo. El bautismo, entonces, es un acto de doble aceptación: el que se bautiza acepta la doctrina del grupo al que desea pertenecer y, a la vez, es aceptado dentro de ese grupo. Y el bautismo cristiano guarda en sus raíces esta misma de idea.

Así, la pregunta de este hombre no es sólo metodológica, sino profundamente personal. “¿Qué impide que sea bautizado?”. Que impide. Hasta el momento, su condición física (impuesta por otros) le impedía ser parte de la asamblea del pueblo de Dios. A lo sumo, era un judío a medias. Sus genitales amputados no solo marcaban su identidad; impedían su acercamiento total a la creencia que profesaba. La ley se había convertido en un muro imposible de sobrepasar.

Pero, ¿qué hace Felipe?

Le dice que creer es suficiente. Y lo bautiza.

No tenía que hacer nada para ser aceptado dentro de la familia. Su condición no era impedimento para unirse al grupo de los seguidores de Jesús. Antes tenía que estar lejos, pero ahora era invitado a permanecer cerca.

Es cierto, no tiene genitales. Pero definitivamente puede degustar la gracia divina.



[1] Un ejemplo de esto lo tenemos en el thriller histórico de Jason Goodwin, “El Árbol de Los Jenízaros”. Aunque la historia se centra en una época posterior a la que estamos hablando, recomiendo su lectura para aquellos que quieran entender un poco mejor el mundo de los eunucos.

3 comentarios:

godfordummies dijo...

uffff man!! por esto es que te pedí que crees un blog!

Educanos a aquellos que jamás pisaremos un seminario :P brbrbr ya me dió escalofríos

Cronopio dijo...

Interesante.

Esto me recuerda un pasaje:
Pero Dios escogió lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos. También escogió Dios lo más bajo y despreciado, y lo que no es nada, para anular lo que es, a fin de que en su presencia nadie pueda jactarse. Pero gracias a él ustedes están unidos a Cristo Jesús, a quien Dios ha hecho nuestra sabiduría es decir, nuestra justificación, santificación y redención para que, como está escrito: Si alguien ha de gloriarse, que se gloríe en el Señor. (1Corintios27:31)

Pero... esta frase (estilo de Vida) no se... parece que fuera algo que uno pudiera escoger humanamente... No me refiero a que tenga que ser algo místico... pero creo que el cristianismo es mas que un estilo de vida que yo pueda escoger...

Saludos.

lauraton16 dijo...

Éste eres tú, siempre me sorprendes con toda la creatividad que hay en tu mente. Definitivamente me sigues dejando con la boca abierta, no sólo cuando me dijiste el titulo del artículo, sino también pro el contenido del mismo.

Te amo y me alegra todo lo que escribes y lo que haces.

Pdta: Estoy totalmente deacuerdo con godfordummies.